La prueba de frenado tiene como objetivo comprobar si los frenos del vehículo están funcionando de forma correcta. Para esta prueba es necesario un frenómetro: una máquina que dispone de unos rodillos que permiten ver cómo se comportan los frenos cuando las ruedas están girando. La prueba de frenado se hace eje a eje (primero el primer eje, luego el segundo…) y no conlleva ningún tipo de riesgo ni para el vehículo ni para el usuario. La prueba dura entre 15 y 20 segundos por eje, por lo que en un coche no lleva más de 1 minuto conocer el estado del sistema de frenos.
