El sistema de escape puede parecer algo trivial a simple vista, sin embargo, la línea entera (desde el colector de escape hasta el último tramo por el que salen los gases), está diseñada por los ingenieros de la marca para reducir las emisiones contaminantes, controlar el ruido e incluso optimizar el rendimiento del motor. En motores modernos es todavía más relevante, ya que son numerosos los sensores que hay instalados por todo el recorrido.

1. El sistema de escape: ¿Qué debe cumplir?
La línea de escape y la forma con la que se expulsan los gases hacia la calle está estudiada por los ingenieros de la marca y atiende a múltiples factores, por ejemplo:
- Mantener la línea alejada del depósito y canalizaciones de combustible o gas.
- Evitar riesgos de quemaduras a las personas.
- Favorecer la salida de los gases desde el motor mediante el diseño del colector y la línea.
- Permitir la instalación de todos los elementos anticontaminación (FAP, catalizador, sensores, etc.).
- Usar protecciones anticalóricas en zonas críticas.
- Contener el ruido para adaptarse a los dB de las normativas europeas.
1.1 ¿Qué se revisa en la ITV?
- El estado de la línea de escape: fugas, efectos de oxidación o corrosión y presencia de grietas o perforaciones.
- La fijación del tubo de escape y silenciador al bastidor.
- La existencia de modificaciones, sustituciones o eliminación de algún componente en el sistema, no permitidas por la reglamentación vigente.
1.2 ¿Es posible modificar el escape a un vehículo?
Depende de la modificación que se desee realizar. Por norma general, no está permitido modificar el trazado de la línea ni sustituir silenciadores por otros claramente diferentes a los de origen.
Es posible ver más a fondo las modificaciones que están permitidas pulsando aquí.
2. ¿Influye el estado del sistema de escape en la prueba de emisiones?
Sí, y de forma importante.
Un sistema de escape en mal estado puede alterar los resultados de la prueba de emisiones:
- En motores de gasolina, una fuga puede permitir la entrada de oxígeno en el sistema, alterando la medición del valor lambda y provocando un resultado incorrecto.
- En motores diésel, aunque el efecto es menor, las fugas pueden hacer que parte de los gases no se midan correctamente, reduciendo la fiabilidad de la prueba.
En ambos casos, un escape defectuoso puede hacer que el vehículo no supere la ITV.
2.1 ¿Puede comprobar uno mismo el estado del mismo?
Generalmente sí.
El síntoma más evidente de un escape suelto o roto es el cambio en el sonido del vehículo, que suele volverse más grave o más ruidoso de lo habitual. También pueden apreciarse vibraciones anómalas procedentes de la parte inferior del coche.
En algunos casos, puede producirse pérdida de potencia, especialmente si la fuga afecta al rendimiento del motor o a la eficiencia del turbocompresor.
3. Defectos asociados al sistema de escape
09.03.01: Defectos en el sistema de escape. LEVE
Cualquier raja u orificio (deben ser muy pequeños), corrosión u óxido se cataloga como leve.
09.03.02: Defectos en el sistema escape si existen roturas o perforaciones. GRAVE
Si existen rajas o roturas se cataloga como grave, y además, anula la prueba de gases.
09.03.03: Defectos en la sujeción. LEVE
Si no hay riesgo de desprendimiento siempre es leve (ej. falta una goma de sujeción en el tramo intermedio).
09.03.03.01: Defectos en la sujeción con riesgo de desprendimiento. GRAVE
Si faltan varias gomas de sujeción o si existe riesgo de que la línea o algún intermedio pueda caerse el defecto es grave.
09.03.04: Modificaciones, sustituciones o eliminación de algún componente del sistema de escape, no autorizadas. GRAVE
Si no se cumple alguna condición de los puntos 2, 3 y 4 el defecto es grave.